Skip to main content Scroll Top

Estrés

El estrés es la manera en que una persona reacciona ante situaciones:

  • Nuevas
  • Amenazantes
  • Peligrosas
  • Que nos perturban emocionalmente
  • Que nos hacen perder el control

Tipos de estrés:

Positivo: Una vez que la situación ha pasado, tu cuerpo vuelve a la normalidad.

Negativo: Entre una situación y otra no hay vuelta a la relajación, por lo tanto la tensión se va
acumulando entre una situación y la siguiente haciendo que no haya recuperación.

Cierto nivel de estrés es beneficioso para enfrentarnos al día a día, sin embargo si
superamos dicho nivel, este se volverá perjudicial.



Cómo afrontar el estrés:

Aprendiendo a identificar las situaciones que nos hacen sentir tensión. Pueden ser:

  • Pequeños contratiempos diarios
  • Grandes cambios de vida
  • Exceso de ocupaciones
  • Sentimiento de impotencia o indefensión, etc.

Escuchando las señales de nuestro cuerpo. Fijándonos en aquellas reacciones de nuestro cuerpo y nuestro comportamiento que nos indican que algo está pasando: alteraciones en el ritmo cardiaco, dificultad para respirar normalmente, problemas para conciliar el sueño, trastornos digestivos, cambios en nuestro comportamiento: enfado por cosas que no me suelen afectar, reacciones desproporcionadas o diferentes a lo que suelen ser habituales en mí, etc…

Guía de autocontrol:

Si puedes, aprovisiónate de antemano de información y recursos para reducir la
incertidumbre.

Guía tu atención hacia las señales útiles y agradables.

Date permiso para emocionarte. Las emociones son parte de tu vida. Solo tienes que
aprender a gestionarlas.

Párate a pensar en tus objetivos.

No olvides:

Toma cierta distancia de los acontecimientos.

Intenta no esperar hasta el último momento.

Comparte los problemas con otros.

Planea tu vida con un equilibrio entre obligación y relajación.

Qué puedo aprender en terapia:

A detectar aquellos aspectos de mi vida que me están haciendo sentir mal.

A graduar mi nivel de estrés y bajarlo cuando sea necesario.

A enfrentarme al día a día con serenidad.

A entender cómo funciona la respuesta de estrés en mi caso concreto para poder abordarla de la manera más efectiva.

A alcanzar el equilibrio entre lo que el entorno me demanda y mi salud física y emocional.