La vida que llevamos actualmente con tantas prisas y un exceso de ocupaciones hace que muchas veces, sin darnos cuenta, acumulemos unos niveles de estrés que poco a poco nos van minando y perjudican nuestra salud tanto psicológica como física.
Es importante la prevención para que este grado de estrés no se nos vaya de las manos. A veces, cambiando unos cuantos hábitos podemos conseguir grandes resultados.
Aquí os dejo un pequeño extracto de la conferencia sobre control de estrés que impartí en La Universidad Popular de Leganés y el Club de Oro de Madrid.
Para controlar el estrés, hay que aprender a distinguir:
- Qué situaciones nos producen estrés
- Cómo reacciona nuestro cuerpo ante esas situaciones
- Qué podemos hacer para controlar esas reacciones
Cada persona reacciona de manera distinta y una misma persona no reacciona igual en diferentes momentos de su vida. Pueden ser desde pequeños contratiempos diarios a grandes acontecimientos vitales…
Lo más importante será darnos cuenta a tiempo para poner medios antes de que la tensión sea excesiva para poder controlarla.
Qué es el estrés
El estrés es la manera en que una persona reacciona ante situaciones:
- Nuevas
- Amenazantes.
- Peligrosas.
- Que nos perturban emocionalmente.
- Que nos hacen perder el control.
Tipos de estrés
- Positivo: En este caso, una vez que la situación ha sido superada, tu cuerpo se relaja y vuelve a la normalidad.
- Negativo: Entre una situación estresante y otra no hay vuelta a la relajación, por lo tanto la tensión se va acumulando entre una situación y la siguiente.
Relación entre el estrés y el rendimiento
Hay un cierto nivel de estrés que es beneficioso para enfrentarte a determinadas situaciones, sin embargo si superas dicho nivel, en lugar de ayudarte te perjudicará a la hora de desarrollar la tarea con éxito.
Cómo afrontar el estrés
Para afrontar el estrés hay que:
Aprender a identificar las situaciones que te hacen sentir tensión.
Escuchar las señales de tu cuerpo: Fíjate en aquellas reacciones de tu cuerpo que te están indicando, como una alarma, que algo está pasando. Pueden ser: alteración del ritmo cardiaco, presión en el pecho, dificultad para respirar hondo, problemas para dormir, trastornos digestivos, etc.
Qué situaciones pueden generar estrés
En este punto se trata de reconocer:
- Pequeños contratiempos diarios.
- Grandes cambios en tu vida.
- Exceso de ocupaciones.
- Sentimientos de indefensión.
Cómo pueden ser estas situaciones
Además de identificar las situaciones, hay que tener en cuenta cuáles son sus características:
Estas situaciones pueden ser limitadas en el tiempo o, por el contrario, pueden ser permanentes: un cambio limitado en el tiempo sería un trabajo de unos meses en otra ciudad y uno permanente puede ser una jubilación o tener un hijo.
Pueden ser inminentes o podemos tener tiempo suficiente para predecirlos. Estas diferencias van a hacer que la forma en que nos enfrentemos a ellas sea de una manera u otra, ya que no es lo mismo tener tiempo, por ejemplo, para preparar una reunión que encontrarnos con que tenemos cinco minutos para empezar.
Podemos tener información al respecto o, por el contrario, incertidumbre. Un caso de gran incertidumbre es al tener el primer hijo donde todo es nuevo. En el caso del segundo hijo el grado de incertidumbre se reduce considerablemente.
Soluciones
Reduce los contratiempos diarios.
Controla los cambios en tu estilo de vida. No cambies toda tu vida porque un aspecto haya cambiado.
Tómate un respiro: siéntate, relájate y decide qué tienes que solucionar inmediatamente y qué puede esperar.
Intenta distanciarte de los problemas.
Busca ayuda cuando te sientas incapaz de superar el estrés por ti mismo.
Desarrolla una actitud que te ayude
Háblate a ti mismo diciéndote PUEDO
Desarrolla un PLAN DE ACCiÓN
ENSAYA posibles situaciones antes de que ocurran
Busca AYUDA o apoyo social
Desarrolla un estilo de vida saludable:
Haz ejercicio
Aliméntate de una manera sana y equilibrada
Descansa y relájate
Guía de autocontrol
Si puedes, aprovisiónate de antemano de información y recursos para conocer mejor la situación, de este modo reducirás la incertidumbre.
Guía tu atención hacia las señales útiles y agradables y desatiende las señales perturbadoras.
Date permiso para emocionarte porque las emociones son parte de tu vida. Tan solo tienes que aprender a gestionarlas.
Dialoga amablemente contigo mismo y dite cosas que te relajen y motiven para afrontar la situación.
Párate a pensar en tus objetivos, ellos son la luz que te iluminan el camino.
Viaja con tu imaginación a entornos y experiencias relajantes.
Háblale a tus músculos y relájalos.
No olvides
Intenta permanecer en calma.
Toma cierta distancia de los acontecimientos.
Intenta no esperar hasta el último momento.
Comparte los problemas con otros.
Programa y planea tu vida con un equilibrio entre relajación y obligación.
Espero que esta pequeña guía os haya resultado de interés. Podéis añadir cualquier duda o sugerencia. Gracias!







