La autoestima es la valoración que tenemos de nosotros mismos. Es la percepción que tenemos sobre nuestras capacidades, nuestra imagen, nuestra valía, nuestra capacidad para integrarnos en el grupo, etc.
Afecta a la relación que tenemos con nosotros mismos y también a la que tenemos con los demás.
Hace referencia al concepto sobre nuestra valía y nuestras capacidades. No confiar en nuestro criterio hace que dependamos de la opinión de los demás, que nos cueste tomar decisiones y que entremos en un círculo de falta de confianza e indecisión que se va haciendo más grande a medida que vamos evitando enfrentarnos a aquellas situaciones en las que hay que tomar una decisión, expresar una opinión, etc.
La percepción sobre nuestro aspecto físico también se ve afectado por el grado de autoestima, magnificando o minimizando aspectos que nos hacen tener un concepto distorsionado de nuestra imagen alejándonos de la realidad.

Cuando falla nuestra autoestima es frecuente la autocrítica, la auto-exigencia, la comparación con otros, el sentimiento de culpa cuando nos equivocamos o no cumplimos las expectativas de otros.
El miedo al ridículo y al rechazo nos condiciona y nos hace sentir inseguros llevándonos a evitar situaciones por miedo a fracasar.
El reconocer nuestras limitaciones, errores, defectos, fallos, etc. nos ayuda a poder afrontarlo de manera más objetiva sin sentimiento de culpa y sin juicios estrictos que nos creen más tensión y bloqueo. Permitirnos ser como somos nos ayudará a enfrentarnos al día a día de una manera más tranquila y serena afectando también a la relación con los demás perdiendo el miedo al conflicto y al rechazo.
Qué puedo aprender en terapia:
Aquellos recursos necesarios para valorar mis aciertos y logros reconociendo también y respetando mi derecho a cometer errores consiguiendo una mayor confianza en mi manera de proceder y valorando mi propio criterio.
A decir no y trabajar el miedo al rechazo y a que se puedan enfadar si no hacemos lo que se espera de nosotros, haciéndonos más independientes y sintiéndonos más seguros.
A manejar la crítica, dejando de lado las respuestas defensivas.
A tomar decisiones y valorarlas aunque haya otras posibles opciones.
A reducir las distorsiones sobre mí mismo y mis actos sin magnificar las consecuencias
de estos.
Etc.