La ansiedad es una respuesta natural que tenemos todos y que nos protege de los posibles peligros.
Cuando percibimos una situación como peligrosa, nuestro cuerpo reacciona poniéndose en alerta para avisarnos de que sucede algo. Nuestro cuerpo se pone en “modo defensa, huida o ataque”.
No tiene por qué ser una situación realmente peligrosa. Solo es necesario que nosotros sintamos que es amenazante o que no tenemos control sobre ella.
Posibles síntomas de ansiedad:
Aceleración del ritmo cardiaco, dificultad para respirar, presión en el pecho, temblor, calor, nudo en el estómago, dolor de cabeza, tensión mandibular, tensión en los músculos de cuello, espalda, etc., molestias en los oídos, mareos, trastornos del sueño, etc.
Cuando un nivel elevado de ansiedad se mantiene en el tiempo, nos impide realizar nuestras tareas de manera eficaz. Nuestra capacidad de concentración, atención y memoria se reducen y nos sentimos cansados, agotados e incapaces de sobrellevar el día a día.
Es importante escuchar a nuestro cuerpo cuando nos envía señales que nos indican que algo está pasando y hay que poner solución. De la misma manera que hemos aprendido a vivir en estado de ansiedad podemos aprender a controlarla.
Acudir a un profesional lo antes posible hace que el problema se solucione con mayor facilidad.

Tipos de ansiedad:
Ansiedad generalizada: estado de ansiedad constante y persistente la mayor parte del tiempo.
Ataques de pánico: episodios de miedo intenso.
Fobias: respuesta de ansiedad ante situaciones concretas: Fobia social, hablar en público, agorafobia, transporte, multitudes, etc.
Qué puedo aprender en terapia:
A detectar el estado de tensión de mi cuerpo y a relajar esa tensión cuando sea necesario.
Mecanismos de pensamiento que me ayuden en lugar de obstaculizar la consecución de mis objetivos.
Recursos para afrontar situaciones concretas, aprendiendo a detectar:
- Aquellas situaciones que me crean ansiedad
- Las reacciones de mi cuerpo lo antes posible para poder controlarlas
A prevenir y superar los niveles elevados de ansiedad.
Aquellos hábitos que me perjudican y sustituirlos por otros más saludables.