Con la pandemia te has encontrado con una situación nueva para la que no tenías ninguna preparación. Ahora es el momento de aprender a adaptarte a una vida de la que el coronavirus forma parte, dándole la importancia justa y adquiriendo los recursos necesarios para seguir adelante.
Después de conseguir adaptarte a un gran cambio como fue quedarte en casa, ahora es el momento de empezar a salir de la burbuja donde sientes protección (algunos lo conocen como “síndrome de la cabaña”) y evitar salir fuera donde no existe esa sensación de seguridad. Toca volver a adaptarse a la nueva situación.
Es normal sentir miedo e inseguridad. Necesitas un periodo de adaptación a esta nueva etapa. Si algo hemos aprendido, es nuestra capacidad para enfrentarnos a nuevas situaciones y obstáculos.
Aun así, esta situación tan complicada y alargada en el tiempo, puede hacer que surjan algunas dificultades y que te cueste encontrar la estabilidad que tenías antes. Tu cuerpo y tu mente necesitan ayuda para recuperarse. Surge la llamada fatiga pandémica, que hace referencia tanto al desgate físico y emocional que sufrimos como a la falta de motivación para llevar a cabo las medidas necesarias para controlar el virus.
El miedo, la incertidumbre, los trastornos del sueño, el estrés, entre otros, son consecuencias normales de esta situación. Aunque sientas indefensión y te parezca que careces de control sobre lo que te está pasando, puedes llevar a cabo una serie de pautas que te ayudarán a no caer:
- Intenta recordar que tu auto-cuidado depende de ti. Tienes el poder de protegerte a ti y a los demás. Es una tarea importante y no siempre fácil.
- Evita excederte con el tiempo que dedicas a recibir información sobre la pandemia. Es importante tener la información necesaria para saber cómo está la situación y qué medidas tengo que cumplir pero intenta no caer en un exceso que te pueda perjudicar.
- Intenta mantener un orden en tu día a día con horarios y rutinas que te ayuden a sentir “normalidad”.
- Haz regularmente ejercicio físico adaptado a tus circunstancias y, muy importante, ejercicio mental trabajando la memoria, la atención y la concentración. La lectura, por ejemplo, puede ayudarte mucho.
- Pon tu atención en lo que SÍ puedes hacer, evitando pensar en todo aquello que en este momento no es posible, pero que probablemente harás más adelante.
- Piensa a corto plazo. Haz planes lo más próximos posible en el tiempo.
- Mantén todo el contacto social que puedas.
Estas sencillas pautas pueden ayudarte a hacer frente a la pandemia aunque sé que no es tan fácil. A veces es necesaria ayuda profesional. Es importante reconocer cuándo necesitamos un pequeño “empujón” para salir adelante.







